El abrazo entre estos dos perros les salvó la vida

Uno de los problemas de tratar a las mascotas como a simples objetos regalables por navidad radica en que cuando ya no sirven a los dueños éstos las abandonan a su suerte o las dejan en una perrera para que otra persona pueda hacerse con ellas. El asunto es que en estos centros los recursos son muy limitados, y no hay plazas para todos los animales que van entrando; de ahí que tarde o temprano haya que acabar sacrificándolos; o “poniéndolos a dormir”, como coloquialmente dicen algunos. ¿Por qué acabar con la vida de un ser vivo por mero capricho de un dueño inconsciente y carente del sentido de la responsabilidad? Lamentablemente es el día a día de las perreras y centros de acogida de nuestro país y de otros tantos.

 

El post de hoy trata sobre una de esas historias que conmueven nada más conocerlas, pues nos cuenta una historia triste y hasta cierto punto desesperante, pero que gracias a dios tuvo un final feliz. Todo comenzó cuando en la página oficial de Angels Among Us Pet Rescue, una protectora animal de EEUU, anunciaron la existencia de dos hermosas perras que iban a ser sacrificadas al cabo de poco. Kala y Keira son dos perras que estaban pasando sus últimos días en la celda correspondiente de la perrera esperando a su fatal final; y la verdad es que por su mirada y comportamiento se veía que eran conscientes de lo que sucedía y de cuál sería su fin. Para darse cuenta no hay más que ver la fotografía que acompaña al post, tomada por un voluntario de la perrera momentos antes de la prevista ejecución”.

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En la imagen, que ha dado la vuelta al mundo, podemos ver a los dos animales abrazados, llorando y con un semblante serio y de tristeza. Ante tal situación la protectora decidió que debían buscar un hogar a las mascotas, y por ello publicaron en Facebook varias notas comentando cómo cada vez se iba acercando la fecha del sacrificio y que era necesario que alguien se hiciese cargo de las dos perras a fin de garantizarlesd un final felíz. Pero claro, pasaban los días, pasaban las horas, y ya en el propio día del sacrificio, y de manera desesperada, la organización publicó una última nota suplicando ayuda, pues quedaban apenas unas horas para que los animales murieran.

 

Ya nadie esperaba nada bueno, hasta que dos horas después de publicar la última nota sucedió lo que ya todo el mundo descartaba: apareció un adoptante para ambas perras. El milagro se hizo realidad, y a día de hoy viven felices junto a su nuevo dueño, quien les salvó la vida.

abrazo perros salvo

Recordad que los animales no son juguetes que se puedan tirar cuando ya no os valgan, son seres vivos, que sienten y piensan igual que vosotros.

  • Sérant Parras Flores

    gracias por compartir tan hermosa historia