Él deja plátanos en su puerta todos los días. Se me cayó una lágrima cuando caí en el porqué…

Emotivo vídeo para reflexionar sobre lo que en realidad debería ser una vida feliz plena juntos a nuestro prójimo.

Según el diccionario la felicidad es un estado de ánimo que se logra al cumplir con alguna meta deseada y está acompañada de una sensación de emoción y alegría profunda.

Él le da a los necesitados. Él se preocupa de sus vecinos. Él se asegura de solucionar problemas que nadie más haría, y pensarás que todo fue por nada.

Hasta que veas el final.

Una de las preguntas que la mayoría de las personas nos hemos hecho es: ¿En qué consiste la felicidad? ¿Cómo se alcanza la verdadera felicidad? Tras esto se han escrito diversidad de libros de autoayuda a fin de entender el verdadero significado de la palabra. ¿Es la felicidad un estado permanente o momento tras momento se debe ir tras ella?

 

Como respuesta, existen 2 grandes grupos de personas: Aquellas que dan y reciben beneficios a cambio y aquellas que dan y reciben recompensas a cambio. ¿Cuál es la diferencia entre estos dos grandes grupos de personas?

 

Para los primeros la felicidad se alcanza mediante el esfuerzo diario y tras satisfacer ciertas necesidades y deseos: alimentos, vivienda propia, vacaciones, escuela paga, etc. Ellos reciben beneficios. Trabajan incansablemente y con dedicación para cumplir sus sueños. Se esfuerzan para lograr las metas: vivir mejor en relación a otros, tener mejores automóviles, casas, vestimentas y comidas.

La felicidad es, para ellos, momento a momento. Un instante de felicidad que se sacia tras conseguir algo para luego decaer hasta lograr alcanzar otra meta. Este tipo de accionar provee felicidad en pequeñas dosis ya que nunca se encontrarán totalmente satisfechos. La sensación de felicidad se satisface por unos instantes para luego volver al inicio. Siempre se esforzarán más y más pero no llegarán al estado pleno de felicidad.

 

Por otra parte, existen un tipo de personas que encuentran la felicidad de otra manera y se contentan con una recompensa diferente: una sonrisa, una lágrima de agradecimiento, un tímido “gracias”, un abrazo, un beso o un gesto.

Este grupo comprende la realidad más profundamente: entiende que al brindar felicidad a otras personas se recompensan a ellas mismas y llenan su alma. Ellos intentan dejar una huella y cambiar el mundo.

“Puede que sea un soñador, pero no soy el único”, decía John Lennon en una canción de los Beatles. Pero no son sólo soñadores, son personas que alzan la bandera del cambio. Observan las necesidades de los demás y están atentos a ellas. Se contenta con brindar una palabra o un gesto de ayuda en el momento indicado.

Personas que sienten y comprenden en toda su plenitud la verdadera fuente de la felicidad: dar y recibir recompensas únicas que llenan el espíritu.

Y tú, ¿con qué clase de grupo te identificas?