Le amputaron sus 4 patas, logró sobrevivir con una nueva familia y recibió el mejor regalo

Uno de los principales problemas que nos encontramos aquellos que constantemente ponemos el grito en el cielo por la situación de los animales que se encuentran en criaderos, protectoras o perreras es que todo el mundo pueda tener acceso a hacerse cargo de una mascota, independientemente de sus condiciones mentales o económicas. Y para no causar revuelo voy a explicarme con mayor claridad: no es admisible que una persona que no pueda valerse por si sola en ningún aspecto pueda hacerse cargo de un animal que requiere de cuidados, ejercicio y juegos; como tampoco es posible que una familia que no tenga los ingresos mínimos se anime a ser propietaria de un caballo, un animal que requiere de fuertes gastos para mantenerlo. De igual manera hay determinadas personas que deberían pasar un control psicológico para poder acceder a “la propiedad” de un perro, gato o animal en general, y para muestra de ello el caso que os traemos hoy.

 

La historia del artículo trata sobre Brutus, un Rottweiler estadounidense que desde que fue una cría ha tenido que vivir sin sus cuatro patas; y no precisamente por una malformación, enfermedad o accidente, sino por una negligencia extraordinariamente grave que fue llevada a cabo por su familia inicial, un grupo de personas que psicológicamente no estaban en condiciones de poseer una vida a su cargo.

 

Resulta que estos individuos tenían la costumbre de dejar a Brutus a la intemperie aún a sabiendas de que fuera no había más que hielo y nieve, y además sin un recubrimiento o protección donde el animal pudiera guarecerse. Y claro, recordemos que estamos hablando de una cría, que no tiene su sistema muscular aún desarrollado y es muy dependiente. El asunto es que tras una larga exposición a esta situación a Brutus se le congelaron las patas y no quedó mayor remedio que amputárselas. Pero por increíble que pueda parecer eso no es todo, pues aún hay otra cosa, que si cabe es más grave aún: los dueños del perro decidieron amputarle por su cuenta las patas al animal, dejándolo prácticamente sin movilidad en la zona. Una salvajada, ¿verdad?

 

Ahora bien, la historia pudo derivar en un final más feliz, puesto que Brutus, que en principio ya tenía su futuro escrito (y no de muy buena manera), tuvo la suerte de recaer en el seno de una familia que no aceptó que el animal se quedara así. Existía la posibilidad de realizarle una complicada cirugía para arreglar su sistema motor y aplicarle unas prótesis avanzadas que le permitieran desenvolverse como un perro normal. El problema es que este procedimiento tenía un costo de casi doce mil dólares, y económicamente la familia no podía hacer frente. Ahora bien, el dinero llegó, pues supieron buscarlo; concretamente a través de la plataforma de Crowdfunding GoFundMe. Mirad tras esta imagen de Brutus, el vídeo de Brutus, haciendo ejercicio con ellas.

brutus perro amputado

Una historia con final feliz para un animal que nunca tuvo que haber pasado por ésto. Si te gustó, comparte en las redes, esta historia de superación con los botones de abajo: