Los mejores alimentos para comer antes y después de hacer ejercicio

A la hora de hacer ejercicio la alimentación es imprescindible, independientemente de que se haga con la intención de bajar de peso, tonificar, mantenerse o mismamente por pura diversión. De ahí que lo que comamos pueda llegar a influirnos de sobremanera a la hora de realizar la actividad. Ahora bien, no todo vale, y tampoco todo lo natural debe ser necesariamente adecuado para nuestro organismo, por lo que vamos a ver los principales grupos nutritivos que pueden favorecernos.

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Proteínas

Son vitales, y veréis que todo deportista, independientemente de la disciplina practicada, las consume con vierta regularidad. Y no es de extrañar, ya que gracias a ellas se consigue nutrir la masa muscular, llenarla de energía y evitar que pueda perder volumen; algo muy útil en dietas de adelgazamiento, donde en no poco casos se llevan al extremo y los músculos se tornan flácidos. Además de ello tras el entrenamiento ayudan a que el cuerpo se recupere rápidamente. Se pueden encontrar en diversos alimentos, pero los más recomendados serían la  carne de pollo o de pavo, los huevos cocidos (preferiblemente sin las yemas) o pescados como el bacalao. También podemos encontrar proteínas en los vegetales, una alternativa a las carnes, como las lentejas, alubias o garbanzos.

 

arroz-Integral

Carbohidratos

Los carbohidratos liberan la insulina, y el cuerpo por ende se activa, distribuyendo mayor cantidad de energía en la masa muscular. De ahí que este nutriente sea de mucha ayuda antes y durante el ejercicio. Se puede encontrar en el plátano, en la avena, en las harinas (preferiblemente integrales) o incluso en el azúcar (una pequeña dosis será procesada rápido por el cuerpo; pero eso sí, azúcar moreno o sin refinar). También son muy recomendables los carbohidratos que se pueden encontrar en la patata o el arroz, etc. Hay mucha variedad de alimentos que pueden servir.

 

nueces grasas

Grasas

Sí, son imprescindibles para el buen funcionamiento del organismo, pues tenemos que tener en cuenta que gracias a este nutriente el cuerpo adquiere energía, mantiene la temperatura corporal, puede transportar en gran medida las vitaminas liposolubles y facilita la producción de las hormonas esteroideas. Pero eso sí, mucho cuidado aquí, pues no es lo mismo la grasa hidrogenada procedente de la bollería industrial que las grasas saludables procedentes de las nueces, el pescado azul, el aceite de oliva o el aguacate. Hay que consumir grasas, pero cuidado con el origen y la cantidad.

En definitiva se trata de buscar una alimentación balanceada, sana y evitando en la medida de lo posible los alimentos excesivamente calóricos, las grasas hidrogenadas y los alimentos muy procesados. Cuanto más natural, mejor.