Nala, la perrita que detecta y cuida a los enfermos de Alzheimer

Los animales tienen un especial sentido para alegrarnos el día, y de ello se han dado cuenta en la residencia que aparece en el video, donde gracias a una pequeña perrita los ancianos que están en peor situación pueden desconectar un rato y olvidarse de sus problemas. Cosa que por otra parte tampoco es de extrañar, ya que es bastante habitual emplear a estos adorables pequeños para tratamientos en personas con minusvalías psíquicas, frecuentemente niños con Sindrome de Down y similares.

En el caso que nos ocupa hoy el origen nos remonta a 1976, cuando el capellán de la residencia de ancianos solía visitar a los pacientes que peor estaban acompañado de un perro, concretamente un Golden Retriever. En el momento en el que la pareja aparecía por las puerta de la residencia todos comenzaban a mostrar una mejoría notable en el estado de ánimo al ver cómo el perrito jugaba con ellos y les daba cariño. De ello se dio cuenta una enfermera llamada Elaine Smith, quien tras ver cómo siempre que sucedía ésto, los pacientes, además de en su estado de ánimo, acababan teniendo mejorías en su condición física a raíz de la disminución del estrés. La presión arterial bajaba, los casos de depresiones mejoraban, y además el ambiente general era mucho mejor. De ahí que esta profesional tomara la decisión de comenzar con un programa de adiestramiento de perros para que pudieran hacer compañía a los internos.

En el vídeo que acompaña el post podemos ver cómo la perrita, una caniche de corta edad, cada día entra con su dueño en la residencia y rápidamente va recorriendo los pasillos buscando internos con los que pasar un rato y que éstos puedan tomarla en su regazo. Lo peculiar del asunto es que Nala, que es como se llama, tiene preferencia por aquellas personas que están en peor condición, normalmente yendo allí donde estén los enfermos con alzheimer.


Es curioso ver cómo es capaz de recorrer todas las instalaciones sin titubear en cuanto a la dirección que debe tomar, incluso aunque cambien a los internos de habitación o estancia; Nala es capaz de encontrarlos. Algo cuya explicación queda bajo un misterio que tardará en ser resuelto; más aún si tenemos en cuenta que Nala no es una perrita adiestrada para la labor o para algo en concreto, sino que le viene de naturaleza.

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