Mira lo que hace este perro cuando se come un helado, es muy divertido. Espera hasta el final

Ya sabemos que el azúcar no es bueno para los perros, pero en fin, de vez en cuando un capricho no viene mal, ¿verdad? ¿Y qué mejor que un helado de vainilla para levantar el ánimo de un par de perritos? ¡Nada! O al menos es lo que ha pensado la mujer del vídeo, dueña de dos hermosos perros que se mueren por dar un bocadito al helado que les han puesto en pleno hocico.

 

En el vídeo podemos ver cómo la dueña de los perros se ha acercado en coche con sus mascotas a McDonalds a comprar un helado de cono, de los que podéis encontrar por un euro en este tipo de establecimientos. Pues bien, resulta que tras mostrar el dulce a la cámara y a los animales les deja que peguen unos lametazos, siendo la primera en acceder la perrita; por eso de modales, y tal. La pobre, con los ojos que ya no le caben en la órbita ocular al ver el helado, saca la lengua y con gusto se pega sus lamidos. ¡Rico! Mientras tanto se ve cómo su compañero, Cooper, que espera impaciente, de vez en cuando lanza algún amago para pegar él también un lametazo, pero ahí está la dueña para pararle los pies; o el hocico más bien.

 

Resulta que Daisy, una vez termina de probar el delicioso helado de vainilla de McDonalds, decide que ya es suficiente para ella, por lo que permite a la dueña que le pase el manjar a su compañero, Cooper, que el pobre estaba ansioso a la espera. Y aquí viene lo gracioso del asunto, pues nada más la dueña gira la mano para ofrecerle a Cooper y que éste pegue un par de lenguetazos, abre la boca y con la mano de la dueña se mete el helado completo en la boca. Como si no hubiera un mañana. La verdad se trata de un momento épico que todos los que tenemos o hemos tenido mascotas hemos vivido en alguna ocasión. ¿Nunca habéis tenido u os habéis encontrado con perros glotones? ¡Ja! Lo bueno del asunto es que se ve que la dueña tiene entrenados a los animales, pues aún viendo la ansiedad que tenía Cooper por comerse ese manjar hacia caso a su dueña y se quedaba esperando su turno. Ahora bien, ¿quién iba a pensar que tomaría esa reacción? ¡Se acabaron los helados por hoy!