Salvó a un toro bravo de ser sacrificado en una corrida y demostró que la tauromaquia es cruel

Resulta increíble ver cómo mientras a lo largo de la red muchos tratamos de concienciar a la gente acerca del respeto que les debemos a los animales hay otros tantos (o incluso más) que jalean con la boca llena de espuma el momento en el que un hombre tortura y mata a un animal atravesándole el cuello con una espada. Y es que queramos o no en España y en muchos países latinoamericanos el “arte” del toreo está masivamente extendido, y si bien poco a poco está viéndose una cierta conciencia social al respecto, aún queda mucho por hacer.

 

Desde diversos sectores se comenta que la solución a ello sería la prohibición por ley de las corridas de toros, pero, ¿qué valor tendría ello si la población está a favor de este terrorífico espectáculo? Pocos políticos tendrán el valor de hacer algo al respecto, y menos aún si saben que puede causarles un perjuicio electoral. Dicen que hay muchas familias que comen gracias a la tauromaquia pero en América del Norte en los siglos XVIII y XIX comían y ganaban dinero gracias al comercio de seres humanos y era algo que había que paralizar.

 

En mi opinión la solución pasaría por eliminar las subvenciones públicas y concienciar a la gente, en hacerles comprender lo trágico de este show, en que por su propia cuenta rechazaran estos espectáculos y ya nadie acudiera a verlos. Que el toreo muera por inanición es la manera natural de no reflotar la actividad ante posibles prohibiciones. Complicado, lo sé, pero granito a granito podremos darle un vuelco a la historia.

 

El vídeo que acompaña al post de hoy precisamente trata de ello, pero desde un punto de vista un tanto inusual. Si hacéis clic en el mismo podréis conocer la historia de un chico francés llamado Christophe Thomas que no tuvo mejor ocurrencia que acercarse a la ganadería Domecq, una de las más potentes y conocidas de España, con la idea de comprar un toro que iba a ser sacrificado en una corrida. ¿Y qué hizo con el animal? Pues nada más y nada menos que llevárselo a su casa en Francia y cuidarlo como una mascota. Claro está que no lo dejó en un piso, sino en un terreno cercado donde pudiera correr y jugar en un estado de semilibertad. En la ganadería le comentaron que si lo cuidaba con esmero éste podría ser incluso más fiel que un perro, y la verdad es que no le mintieron, pues entre ambos rápidamente surgió una relación de amistad que ha dejado con la boca abierta a todos.

 

En el vídeo podréis ver cómo Christophe se acerca al toro que adoptó (que se llama Fadjen) y sin miedo alguno lo cepilla, le da mimos, juega con él e incluso se atreve a hacerlo con una chaqueta de color rojo (por cierto, lo del color rojo y los toros es un mito). Una historia un tanto peculiar que merece la pena que conozcáis. Desde MiraTU condenamos la tauromaquia, si tú también estás en contra, comparte este artículo con los botones de abajo. Gracias.

  • Lola Farnes Gomez

    Siempre es un gusto ver a Fadjen, está precioso

  • Carme Font

    No sabia que a France també era patrimoni cultural.
    No a les “corridas” ni a France, ni a Latinoamerica ni a Espanya (a Catalunya no ens han agradat mai, no és una tradició catalana, encara que a Barcelona hi hagin plaçes de toros)

  • Ford4ever

    Beautiful video and important message. Please help protect these innocent animals from cruelty and sadism.

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